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CÓMO ESCRIBIR PÁRRAFOS Y USARLOS CON EFICACIA

1.      ¿QUÉ ES UN PÁRRAFO?

2.      LA FORMA DEL PÁRRAFO.

·         Párrafo analizante

·         Párrafo sintetizante

·         Párrafo encuadrado

·         Párrafo paralelo

·         Párrafo de desglose

·         Párrafo de progresión

·         Párrafo de contraste

3.      ERRORES EN EL EMPLEO DE PÁRRAFOS

·         Párrafo frase

·         Párrafo “ladrillo”

·         “Mini párrafo”

4.      RECOMENDACIONES PARA ESCRIBIR PÁRRAFOS

·         Marcadores textuales.

·         Párrafo de apertura

·         Párrafo de cierre

·         El final del párrafo

·         El comienzo del párrafo.

 

 

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En esta guía nos centramos en cómo se escribe un párrafo, y para qué, con la intención de que los alumnos de Secundaria encuentren una referencia útil que les ayude a redactar correctamente. No intentaremos ofrecer una clasificación y estudio sistemático del párrafo, sino unas recomendaciones prácticas para emplearlos con corrección.

 

1.    ¿QUÉ ES UN PÁRRAFO?

 

Un párrafo es una unidad dentro de un texto. Nuestra definición del párrafo es la siguiente: párrafo es la parte del texto escrito que tiene una finalidad expresiva concreta. El párrafo se delimita mediante el punto y aparte (y se indica su comienzo siempre con inicial mayúscula). Cada vez que cambiamos de párrafo, cambiamos de finalidad. Ésa es la idea.

 

Así, un párrafo puede servir para definir, para explicar con un ejemplo, para describir un objeto o un lugar, para preguntar algo y responderlo, para abrir un texto o cerrarlo… La finalidad que perseguimos en cada parte del texto se corresponde con el empleo de un párrafo.

 

Para poner un ejemplo rápido: el primer párrafo de este apartado sirve para definir; el siguiente —el anterior a éste— para ampliar los usos del párrafo. Y este mismo párrafo que estás leyendo sirve para explicar con ejemplos lo que hemos dicho con anterioridad.

 

Así pues, cuando escribas un texto expositivo o argumentativo, intenta que cada parte de tu escrito se corresponda al menos con un párrafo. No es una regla fija, pero sí es una regla útil. Cada texto debe articularse en partes, y estas partes deben distinguirse mediante el empleo de párrafos. 

 

El párrafo literario es más libre. A veces, un narrador decide reflejar el caótico pensamiento de un personaje en la construcción caótica del párrafo (en el uso del monólogo interior es muy frecuente este párrafo desordenado y confuso). Naturalmente, la literatura vulnera las reglas de la lengua para conseguir efectos estéticos y expresivos diversos. Por esta razón, no nos referiremos, en principio, a los párrafos literarios.  

 

2.    LA FORMA DEL PÁRRAFO.

 

Un párrafo puede tener muchísimas formas diversas, que a menudo dependen del gusto del escritor. En general, cada párrafo contiene una idea principal y otras ideas que lo apoyan. Para simplificar sus múltiples posibilidades, podemos acudir a las cuatro formas básicas de los textos expositivo-argumentativos, que se corresponden también con las formas básicas de los párrafos en estos textos. En los ejemplos que se añaden, se subraya la idea principal para que sea más fácil comprenderlo.

 

·       PÁRRAFO ANALIZANTE: El párrafo comienza con una idea principal, que luego se descompone en varias ideas secundarias o de apoyo. Pueden ser ejemplos, explicaciones, descripciones, pequeñas narraciones… Es el más frecuente, y el más empleado para exponer definiciones, recomendaciones, instrucciones...

 

No filme cuando el sujeto vaya a pasar por delante de su cámara en sentido transversal, lo cual produce un efecto de choque. Cuanto más cerca esté el sujeto en movimiento, más se produce este efecto. Elija su posición de tal manera que los sujetos en movimiento se acerquen oblicuamente a su cámara o eventualmente de frente. 

 

Emile Voogel y Peter Keyzel. Cine: 200 consejos prácticos

 

Aristóteles concibió los elementos como combinaciones de dos pares de propiedades opuestas: frío y calor, humedad y sequedad. Las propiedades opuestas no podían combinarse entre sí. De este modo se forman cuatro posibles parejas distintas, cada una de las cuales dará origen a un elemento: calor y sequedad originan el fuego; calor y humedad, el aire; frío y sequedad, la tierra; frío y humedad, el agua.

 

Isaac Asimov. Breve historia de la Química.

 

·       PÁRRAFO SINTETIZANTE. Comienza con varias ideas secundarias, que finalmente confluyen en la idea principal. Entre otros fines, es útil para exponer una tesis.

 

En los últimos milenios hemos hecho los descubrimientos más asombrosos e inesperados sobre el Cosmos y el lugar que ocupamos en él; seguir el hilo de estas exploraciones es realmente estimulante.  Nos recuerdan que los hombres han evolucionado para admirarse de las cosas, que comprender es una alegría, que el conocimiento es requisito esencial para la supervivencia.  Creo que nuestro futuro depende del grado de comprensión que tengamos del Cosmos en el cual flotamos como una mota de polvo en el cielo de la mañana.

Carl Sagan. Cosmos.

 

·       PÁRRAFO ENCUADRADO. Conoce dos formas básicas:

 

o   Con la misma idea principal, al comienzo y al final del párrafo. Entre los dos enunciados, aparecen las ideas de apoyo. Se emplea a menudo para recalcar una idea.

 

Si formulamos una pregunta que implique la existencia simultánea de una fuerza irresistible y de un cuerpo inamovible, estamos violando las definiciones implicadas por las frases mismas. Las reglas del juego de la razón no lo permiten. Así pues, la pregunta “¿Qué ocurriría si una fuerza irresistible se enfrentase con un cuerpo inamovible?” carece de sentido y no precisa de respuesta. 

Isaac Asimov. Cien preguntas básicas sobre la Ciencia.

 

o   Con dos ideas principales, una al comienzo y otra al final. Es muy útil cuando se quiere dar la secuencia de un proceso, señalando especialmente su comienzo y su final, o su causa y su efecto.

 

El tamaño y la edad del Cosmos superan la  comprensión normal del hombre.  Nuestro diminuto hogar planetario está perdido en algún punto entre la inmensidad y la eternidad.  En una perspectiva cósmica la mayoría de las preocupaciones humanas parecen insignificantes, incluso frívolas.  Sin embargo nuestra especie es joven, curiosa y valiente, y promete mucho.

 

Carl Sagan. Cosmos.

 

·       PÁRRAFO PARALELO. También conoce dos formas esenciales:

 

o   El párrafo se articula con  una sola idea principal, que se repite a lo largo del párrafo. (En el siguiente párrafo, se suceden varios acercamientos al mismo tema.)

 

La curiosidad es cualquier comportamiento inquisitivo natural, evidente por la observación en muchas especies animales, y es el aspecto emocional en seres vivos que engendra la exploración, la investigación, y el aprendizaje. Esencialmente, describe un número desconocido de mecanismos del comportamiento psicológico que tienen el efecto de impulsar a los seres a buscar la información y la interacción con su ambiente natural y con otros seres en su vecindad. En otras palabras, es el poderoso motor que ha movido los seres vivos desde el inicio de los tiempos hacia la investigación y aprovechamiento de la naturaleza en bien propio.

Patricio Barros y Antonio Bravo. ¿Cómo funciona?

 

o   El párrafo contiene varias ideas principales, que se suceden a lo largo del párrafo. El párrafo de desglose puede ofrecer las diversas partes de un todo y sus correspondientes explicaciones. Este último es muy similar al párrafo analizante, bien que con mayor desarrollo de cada uno de los elementos que descompone.

 

La dentición primaria, también conocida como caduca o decidua, está compuesta por los dientes "de leche", que son 20 y están dispuestos en las dos arcadas, superior e inferior. Entre todos, se distinguen ocho incisivos, cuatro caninos y ocho molares. A medida que el niño va creciendo, generalmente alrededor de los 6 años, se van cayendo estos dientes y empiezan a aparecer los dientes definitivos. Por tanto, durante una época conviven en la boca del niño dientes de los dos tipos. La dentición permanente o definitiva está formada por 32 dientes entre los que hay 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares, entre los que se encuentran los últimos 4, conocidos como muelas del juicio. 

 (http://www.guiainfantil.com/salud/dientes/dientes.htm)

 

o   El párrafo de progresión expresa una idea central que evoluciona a través del párrafo, mediante una progresión de tiempo, de causa-efecto u otras.

 

Mozart quiso seguir viajando. Para ello pidió permiso al arzobispo y a cambio se encontró con que le despedía de su trabajo. Mientras, su padre, su eterno acompañante, se quedó en la ciudad para poder recuperar el puesto para su hijo; así Mozart hizo su viaje: A París (1777) y a Italia donde estrenó varias óperas. A pesar de su deseo, Mozart no pudo quedarse en París, ya que allí reinaban todavía los gustos escénicos propios de los compositores franceses, además de que en esa ciudad y durante el viaje murió su madre, que le acompañaba. Por ello, tras 16 meses, volvió a Salzburgo, donde siguió a las órdenes del arzobispo gracias a la intermediación de su padre Leopold. 

(http://www.iesmurgi.org/musica/mozart250/el_rincon_de_mozart.html)

 

La primera vez que un organismo contacta con un alérgeno se produce una estimulación del sistema inmunológico, el cual fabrica un tipo de anticuerpos, la IgE, que son capaces de reconocer a ese alérgeno específico. A este fenómeno se le denomina sensibilización. Así en una segunda o posterior exposición al alérgeno se produce una reacción en cascada que en conjunto constituye la reacción alérgica. Esta reacción alérgica se traduce en diferentes síntomas, cuyo desarrollo depende del alérgeno específico, de la parte del cuerpo donde se presenta el contacto y de la forma en que reacciona el sistema inmune al mismo.

(http://www.alergiaabejasyavispas.com/secciones/sec1/seccion01_2.asp?opc=1)

 

o   Es muy útil el llamado párrafo de contraste, que sirve para mostrar, comparar u oponer dos ideas diferentes que guardan alguna relación.  Véanse dos párrafos consecutivos de este tipo:

 

Nace Descartes en 1596 y Fermat en 1601; muere Descartes en 1650 y Fermat en 1665. Tienen, por tanto, los dos un período común de cuarenta y nueve años: medio siglo fecundo y denso, que vio crear la Geometría Analítica con Descartes y la teoría de números con Fermat.

 

Ambos pertenecían a familias de parlamentarios y ambos estudiaron Jurisprudencia: Descartes en Poitiers, Fermat en Toulouse; pero éste ejerció la abogacía y aquél no. Descartes abrazó la carrera de las armas porque se aburría en París, y Fermat fue magistrado en Toulouse porque tenía espíritu burgués; Descartes fue filósofo y Fermat jurisconsulto y los dos dedicaron a la Matemática sus ratos de ocio. Nada más, ni nada menos.

 

Francisco Vera. Veinte matemáticos célebres

 

Muchos estudios sobre los párrafos abren clasificaciones interminables según el contenido del párrafo (párrafos descriptivos, narrativos, de conclusión, de argumentación…). Creemos que una distinción demasiado amplia de los tipos de párrafo entorpecería el propósito de esta breve guía. Sólo nos proponemos ofrecer a nuestros alumnos una referencia práctica para componer sus párrafos, así como una indicación de cómo no deben usarlos.

 

3.    ERRORES EN EL EMPLEO DE PÁRRAFOS

 

·       EL PÁRRAFO-FRASE. Es un error tan frecuente como grave. Se da cuando en la redacción las oraciones se alargan innecesariamente hasta ocupar cada una el espacio de un párrafo. Indica que el escritor no sabe darles forma, aunque intuye que debe cambiar de párrafo cuando quiere hablar de otra cosa distinta. Por lo general, estas oraciones son extremadamente largas y cambiantes, formadas frecuentemente por adición de períodos sintácticos diversos.

 

Otras veces los párrafos son innecesariamente breves, y se ajustan al tamaño de oraciones no muy largas. Es, igualmente, un error de redacción.

 

Literariamente, algunos autores emplean este tipo de párrafo-oración con efectos expresivos. Pío Baroja, por ejemplo, emplea abundantes párrafos de este tipo, para aislar acciones o reflexiones en sus novelas.

 

·       EL PÁRRAFO “LADRILLO”. Algunas personas agolpan todo su escrito en un solo párrafo, sin cambiar de línea para indicar cada nueva parte del escrito. El resultado es ese “párrafo-ladrillo”, a veces muy pesado, que integra todo el texto sin definir o marcar sus partes.

 

Cuando un escrito es muy breve, puede emplearse el párrafo único, aun cuando puedan distinguirse varias partes en él.

 

·       EL “MINI PÁRRAFO”. Tampoco es necesario fragmentar los textos atomizándolos, hasta que cada oración o pareja de oraciones breves conformen un breve párrafo.

 

4.    RECOMENDACIONES PARA ESCRIBIR PÁRRAFOS

 

Como orientación general, procuremos articular cada párrafo con una idea principal —al menos—expresada en una oración. Y —como mínimo— una o dos más que le sirvan como apoyo (un ejemplo, una ampliación, una restricción o adversación, una explicación…). Recuerda que el párrafo debe servir para alguna finalidad concreta (presentar, concluir, ejemplificar una idea, ofrecer unos datos concretos relacionados entre sí,  etc.)

A continuación se ofrecen algunas notas sobre el estilo o la disposición del párrafo.

 

·       Los marcadores textuales. Los marcadores o conectores son expresiones que sirven para relacionar unos párrafos con otros. Si usamos al comienzo de un párrafo “Así pues,” indicamos que lo que sigue se deriva de lo que se ha dicho con anterioridad. “No obstante” expresa que a continuación se lee algo que se debe tener en cuenta a pesar de lo afirmado antes. “Finalmente”, o “Para terminar” anticipa el final de una secuencia de elementos, o el final del texto. Hay muchos conectores que sirven para referir unos párrafos a otros (y unas oraciones a otras). Son muy útiles en la escritura, pues aclaran y refuerzan el sentido del texto, a la vez que dotan de unidad al escrito. Conviene disponer de un variado repertorio.  Aquí tienes una lista bastante completa.

 

·       Párrafo de apertura. En este tipo de párrafos, podemos desarrollar brevemente un “gancho”  que incite al lector a adentrarse en nuestro escrito. Seguidamente se expone el tema del texto, y se expresa el ámbito en el que se centrará la argumentación. La tesis puede expresarse al final de este párrafo, o dejarla para más adelante, pero nunca debe abrir el escrito.

 

·       Párrafo de cierre. El párrafo de cierre de un escrito argumentativo debería constar, al menos, de tres partes. Una, en la que se muestre con claridad la tesis del escrito. Otra, que se refiera a los argumentos empleados o recuerde lo principal de ellos. Y la tercera, una frase de cierre cuya calidad se debe extremar, ya que es la que dejará el “sabor de boca” al lector. Puede emplearse una cita ajena, un dicho agudo o ingenioso,  una metáfora, o se puede enlazar con el gancho para redondear el texto.

 

·       El comienzo del párrafo. Es frecuente comenzar con un complemento circunstancial que ubique lo que decimos (En el mundo actual, Durante el siglo pasado, Con cierta regularidad …). En ese caso, recuerda que se debe separar de la oración con una coma, si es largo. No hace falta coma si es muy breve (Hoy, A veces…). También podemos comenzar muy frecuentemente con un marcador textual, ya explicado más arriba, que se refiere a las partes anteriores del texto (Así pues, Por todo lo dicho, Pese a lo anterior, Por consiguiente…). Repasarlos siempre resulta útil.

 

·       El final del párrafo. Se debe procurar que el final de cualquier párrafo no muera en una cláusula de texto demasiado breve. Es más elegante reservar una cláusula amplia para el final. (A veces puede interesar una cláusula corta, muy secante; pero debería emplearse muy ocasionalmente).

 

 

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